¿Es la inmunoterapia el presente y futuro de la lucha contra el cáncer?

La inmunoterapia, tratamiento que estimula las defensas naturales del cuerpo para que reconozcan como ajeno al tumor y destruyan las células que lo componen, es el presente y futuro de la lucha contra el cáncer. Sobre esta cuestión, el jefe de servicio de Oncología Médica del Hospital QuirónSalud de Bizkaia, Guillermo López Vivanco, explica que “la mejoría que reportan estos nuevos  tratamientos contra el cáncer es ostensible. Permiten obtener mejores resultados y reducen la toxicidad de los tratamientos convencionales, elementos que se traducen para el paciente en una mejora de su calidad de vida”.

La inmunoterapia actual consiste en utilizar medicamentos, sobre todo por vía intravenosa, para que el propio cuerpo del paciente combata la enfermedad. 

Una terapia con futuro

La terapia genética ya ha conseguido grandes éxitos, como la reciente remisión de la leucemia que ha logrado un niño alicantino de seis años, pero todavía precisa de más estudios e investigaciones

El próximo reto de la inmunoterapia es lograr su aplicación en fases más tempranas del cáncer, ya que, a día de hoy, se aplica principalmente en tumores que presentan un estado avanzado. Además, de cara al futuro, también hay que determinar en qué localizaciones tumorales reporta una mejora ostensible respecto al tratamiento estándar y con qué otros medicamentos y tratamientos (quimioterapia, fármacos frente a diana, etc.) puede combinarse para obtener mejores resultados”, indica el oncólogo. 

De hecho, este tratamiento presenta limitaciones que se están investigando y podrán ser mejoradas o superadas en el futuro. Entre ellas se encuentra que, de momento, no puede emplearse para tratar todos los tipos de cáncer. En este sentido, el jefe servicio de Oncología Médica del Hospital QuirónSalud Bizkaia explica que “aunque ha demostrado su eficacia en varios tipos de tumores y situaciones clínicas, no es una situación aplicable a la totalidad de las localizaciones tumorales, ni a la totalidad de los diferentes estadios de la enfermedad. Los cánceres sobre los que se aplica principalmente son el de pulmón, riñón, vejiga, cabeza y cuello y melanoma, aunque hay más localizaciones (casos). 

Además, otra de las cuestiones que todavía no se ha dilucidado y sobre la que se está investigando es la duración de los tratamientos. “El tiempo es una cuestión muy variable en estos momentos. Hay esquemas de tratamiento que duran un año, otros avanzan hasta los dos, etc. Todavía está por decidir cuál es el tiempo más adecuado”, afirma el doctor. Otra de las ventajas que aporta este tipo de terapia biológica, respecto a los métodos convencionales, es que las situaciones que pueden ocasionar que un paciente no sea apto para recibir este nuevo tratamiento son “poco frecuentes y, en todo caso, algunas situaciones de (provienen sobre todo de la presencia de) algunas enfermedades autoinmunes”.